Quiero comenzar mi comentario con una simple reflexión que nos conducirá y desencadenará a una gama de nuevas situaciones, dudas y afirmaciones…¿ El profesor es por vocación o por conveniencia?.
Continúo tratando de dar respuesta. Tiempo atrás la imagen del profesor era autoridad, vox populi, vox dei en la que poco se cuestionaba alguna situación girada por ellos. El profesor ganaba poco, poco necesitaba y era respetado. En la actualidad el profesor quiere ganar más, se estudia más, está en conflictos sindicales y es poco respetado.
¿A dónde quiero concluir al decir esto?, o ¿qué relación tiene con mi diálogo?. Que nunca pensé que pudiera llegar a ser profesor. Que por azares del destino me fue llevando de la mano para ser profesional de la educación. Que modifiqué rituales de vida para llegar hasta donde estoy. Que me siento orgulloso de ayudar a los jóvenes de mi comunidad. Que un simple saludo por la calle es parte de mi reconocimiento a mi labor, que existen situaciones acres, es verdad, enojos, estrés, situaciones de salud, dejar familia y poca remuneración económica pero… ¿el profesor es por vocación o por conveniencia?
Aparentemente la respuesta queda en el aire, pero con el relato de la aventura de ser profesor queda de una manera respondida.
5:30 de la mañana suena el despertador; se enciende la televisión, se activan mis sentidos y comienza el rictus de preparativos para iniciar el día laboral.
Tengo aproximadamente 21 años de labor docente. Mis comienzos fueron en la escuela de enfermería “Stella Maris” y en la escuela preparatoria “Emiliano Zapata”, con la materia de literatura. Con el correr de los años me fui acomodando me fui acomodando en tres escuelas de las cuales ahora son mis empleos actuales: escuela preparatoria federal por cooperación “Presidente Lázaro Cárdenas”, la escuela preparatoria “Jesús Romero Flores” y la secundaria “Adolfo López Mateos”. Cada una de ellas con mucha tradición y cultura cada una en sus respectivas comunidades. Dos de ellas laboran en el turno matutino y la restante por el turno vespertino.
Imparto la materia de formación cívica y ética en la secundaria y en las preparatorias aquellas que se imparten el bachillerato de sociales para las carreras de leyes, educadoras o para quienes van a estudiar en las Normales. Edades que van fluctuando desde los doce años hasta los 18, jóvenes como cualquier otro con los problemas tradicionales de los adolescentes, los problemas emocionales, físicos y psicológicos. Creo que los jóvenes tienen los mismos problemas como en todos lados, el despertar de su sexualidad, la comodidad de la tecnología, la rapidez de la información, y la escasez de las oportunidades, aunado a los problemas particulares de cada comunidad.
El ser profesor es una aventura, por que aun cuando se vislumbra el horizonte y se prepara uno para adentrarnos en el mare mágnum en la formación de los jóvenes, cada uno se una caja de Pandora llena de sorpresas por que cada uno de ellos son distintos, tan distintos en su particular educación familiar y por la gama de influencias en la sociedad, de ahí el fabuloso reto al que nos enfrentamos todos los días al sonar el despertador a las 5:30 y cuando se enciende la televisión.
Hola Juan, bonito blog, ahora publica los saberes de mis estudiantes.
ResponderEliminarSALUDOS